IMPERMANENCIA
Una atmósfera.
El humo que brota del río al amanecer.
Las heridas de la rama quebrada sobre un colchón de hojas sepias
que se dejan caer
en su hora justa.
No la melancolía de lo que pudo ser sino aquel aviso que tuvimos
al despedirnos
sin saber que nos despedíamos por última vez.
Un dejà vu la puntada en el chakra anahata.
Presentimiento de la belleza consumada.
Fulgor del rastro en la cicatriz de lo perdido.
Que repara, prolija, resistente,
la hebra de oro.
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